jueves, 19 de marzo de 2015

El sentido común, no es nada común

Más que una publicación respaldada por datos y fuentes de información secundarias, mi intención es reflexionar un poco sobre la importancia del sentido común,  ese sentido que todos creen tener pero que a todos les falta … un sentido común que además es fundamental para llevar a cabo esas complicadas labores de comunicación y cumplir con diversos objetivos de negocio.


Creo comprender que el sentido común es la capacidad natural de las personas para reaccionar ante ciertas situaciones; es el resultado del conocimiento, la experiencia, la teoría y el saber hacer,  además tiene que ser una conducta compartida por todos en una comunidad, pequeño grupo o en la sociedad.  Para qué sirve? Espero responder esta pregunta al final de esta reflexión.

Ahora bien, si ese sentido común lo trasladamos al tema de comunicación nos topamos que para comunicar debemos conocer al cien a las personas, saber exactamente qué es lo que buscan y porqué lo buscan; muchas veces ya no sabemos si lo que ofrecemos como marca a las personas es lo que en realidad necesitan, la comunicación resalta el "qué" pero no se habla del significado y el impacto que podría generar ese producto / servicio a esas personas.

Tal vez, como  profesionales de la industria nos hemos olvidado de hacer la preguntas correctas y entender el verdadero comportamiento, motivaciones y drivers de las personas,  nos hemos  perdido entre una impresionante cantidad  de datos que no sabemos como aprovechar para construir un conocimiento relevante, nos hemos dedicado a producir contenido que tampoco importa a las personas y encima de todo, hacemos el delivery de ese contenido en el momento menos indicado en donde por cierto, tenemos la habilidad de hartar, cansar y hasta molestar al consumidor.

Estamos inmersos en territorios de comunicación meramente funcionales, hemos olvidado hacerle honor al Reason To Believe y diferenciarnos verdaderamente de la competencia, nos hemos perdido en un mercado donde todos ofrecen lo mismo  y no hemos sabido como ganarnos a las personas y mucho menos como volverlas leales a nuestra marca. Esto me lleva a retomar esta reflexión que alguna vez aprendí:
-Si una marca de palas (si, las que se usan para excavar) quiere  construir una relación más cercana con las personas y por ende aumentar sus ventas, debe entender que una persona no compra una pala porque realmente la quiera, esa persona busca una pala porque lo que necesita es hacer un hoyo...

Podría resultar bastante obvio, pero muchas veces no lo es.

Tengo un ejemplo de una campaña de Honda que vi hace poco:





En realidad no sé si una persona que busca un coche y considera a la marca Honda  piense en velocidad ... finalmente a mi parecer ese no ha sido el posicionamiento de la marca a lo largo del tiempo. Bueno, el punto no termina aquí ... después vi un anuncio de Mercedes Benz y entonces me pareció que la campaña de Honda no tenía ni pies ni cabeza y menos si lo que quiso hacer fue jugar en un terreno en donde otras marcas tienen las credenciales para hacerlo:





Enorme diferencia...


Al final es muy válido tener datos que nos den luz y que nos digan como se comporta el mercado, la categoría y el mismo consumidor pero creo que estamos ignorando esa  verdad que pudiera resultar obvia, pero que es evidente hasta que nuestro pensamiento (después de darle tres mil vueltas al mismo asunto)  regresa a ese nivel básico en donde por fin visualizamos ese valor que busca el consumidor y que es ese hallazgo el que debería ser el motor de nuestra comunicación. Debemos inspirar a las personas, saber qué es lo que en realidad necesitan  ... pero creo que aún tenemos un camino por recorrer.
'El sentido común, no es nada común' - Voltaire

martes, 24 de febrero de 2015

El no y los límites en las marcas

¿Conoces tus límites? ¿sabes decir que no? En muchas ocasiones nos hemos topado con personas a las que hemos tenido que ponerles un límite, o determinar hasta dónde podemos llegar nosotros y hasta donde pueden llegar ellos. Es un tema sumamente complicado porque si la relación que tenemos con estas personas no solo es racional, sino también emocional, nos resulta muy difícil decir que no. Sentimos que tiene un coste perjudicial el negarse a una petición, como si fuera una barrera que no podemos pasar. El decir que no puede asustarnos por el futuro cambiante que se viene, sin embargo, también suele funcionar como un liberador interior, como aquel punto de equilibrio entre tu persona y las diferentes personas de tu entorno. El decir que no es posicionarte ante los demás referente de algo que NO vas a hacer, que NO puedes, que NO quieres, que NO asumes, etc. es marcar una frontera en la cual existen unos límites que nos ayudan a protegernos internamente. A veces resulta difícil decir que no por el temor a vernos vulnerables, pero el poder de la vulnerabilidad nos ayuda a protegernos más de lo que pensamos ya que nos hace más libres. 



Si aplicamos toda la teoría relacional de las fronteras personales al universo de las empresas encontramos que las marcas también tienen límites y también se les puede decir que no (como clientes, consumidores, empleados, accionistas, etc.). Todo va a depender de cuál es la relación que tienes con determinadas marcas y cuál es la influencia que ejerces en ellas. Por ello me detuve a pensar ¿Cómo son las relaciones de las marcas con sus grupos de interés y si existen o no límites entre ambos?

Límites de las marcas

  • Las marcas con los consumidores ¿Cuán difícil es salirse de una compañía de teléfono e irse con otra compañía que ofrece lo mismo? Si la marca no ha establecido una relación con el cliente mucho más allá del plano racional, la respuesta a la pregunta será “me costará salirme el tiempo que me dura mi contrato de permanencia”. En el año 2002 Ridderstrale, J. & Nordstróm, K., afirmaban en Funky Business que: “La sociedad del excedente produce un exceso de empresas similares, con empleados similares y formaciones similares, con puestos de trabajo similares, ideas similares, productos similares y precios, garantías y calidades similares. Y todas ellas compiten entre sí.” Esto significa que los límites que tenemos con las marcas como consumidores van a estar determinados por el lazo emocional y no racional que tengamos con ellas.
  • Las marcas con los empleados ¿Alguna vez se te pasó por la cabeza cambiarte de trabajo porque te había dejado de gustar o de motivar? Incluso obteniendo ingresos económicos muy beneficiosos la motivación en el trabajo tiene un 50% en la parte económica y otro 50% en la parte relacional, de crecimiento profesional y personal. La reducción del churn interno o de la tasa de rotación de personal es un tema de suma importancia en las empresas ya que tratan de retener a sus talentos y que no se vayan a trabajar a la competencia. Los límites de las marcas vuelven a situarse entre el equilibrio racional y emocional. Hoy en día existe "el trabajo por amor al arte” donde la compensación emocional viene soportado por una pasión, unos principios y unos ideales. “No se trata de cuanto me pagas para sentirme inútil sino cuanto de útil me haces sentir en la empresa a través de compensaciones emocionales, económicas, morales, relacionales y de crecimiento”




  • Las marcas con los proveedores ¿Cada cuánto tiempo pagan las empresas a sus proveedores? Algunas pagan a 30 días, otras a 60, otras pagan en contra-prestación de servicios, etc. Sin embargo, los límites de las relaciones de las empresas con sus proveedores a veces no son bien definidos y se termina entrando en una dinámica extraña de compensaciones que no hace bien a ambos. 


  • Las marcas con los inversores/accionistas Cada vez que te has visto en la necesidad de pedir dinero prestado siempre tratas de devolverlo tan pronto como puedas, informas si vas a tener una demora o si puedes anticipar el pago, en fin, dices y haces todo lo posible para cumplir con la ayuda que te están dando. Lo mismo sucede con las marcas y las personas que invierten en ellas. La presentación de resultados, las decisiones estratégicas y demás temas operativos son presentados al accionista para mantener la confianza de su inversión y continúe firme con su decisión de seguir invirtiendo. Los límites están claramente marcados, e incluso los llamados “Inversores Socialmente Responsables” han conseguido que las empresas modifiquen su comportamiento para tener menor impacto ambiental, o tengan en cuenta las consideraciones medioambientales y sociales.
  • Las marcas con el gobierno Se ha mal empleado el significado de la palabra “lobby” atribuyéndole connotaciones poco transparentes. La relación de las empresas con los gobernantes de un país es la de alimentar de información a todas las partes afectadas y buscar una solución consensuada en todos los públicos. Es al contrario de lo que se piensa, las marcas dotan de información técnica a las personas que deben de tomar las decisiones que impactan en la sociedad para que puedan llegar a determinar con conocimiento de causa las futuras líneas sociales sin afectar a nadie. La época de ocultar los datos para ser más competitivo ha quedado en el pasado debido a que, en una economía colaborativa, la información es de todos. 




  • Las marcas con la sociedad Nos encontramos ante un cambio de paradigma gracias a la democratización de Internet. Hoy podemos alzar nuestros comentarios y opiniones a toda la sociedad. Las empresas por su parte han entrado en el cambio de la economía de la reputación, en la que se encuentran valoradas por todos los grupos de personas con las que se relacionan y ello marca su crecimiento o las correcciones que deben hacer para ser más competitivas en el mercado. Estos dos fenómenos de comportamiento son consecuencias de la Economía del Bien Común según la cual las actividades económicas deben servir a los intereses generales y en general al bien común o bien público. Los límites de las marcas se encontrarán en cuanto deben asumir la responsabilidad de considerarse puentes entre la sociedad y las empresas. 



Nos encontramos en un momento en el que ya podemos decir que no a las marcas y que las marcas nos puedan decir que no al mismo tiempo. Sabiendo nuestros propios límites podremos avanzar colaborativamente. Yo tengo marcas que me apoyan en las cosas que no puedo hacer o alcanzar y considero que también apoyo a otras marcas recomendándoles cómo me deben tratar (como consumidor, cliente, empleado, proveedor, accionista o como su vecino). ¿Conoces tus límites? ¿sabes decir que no?... Solo sabiendo quién eres y cuáles son tus límites podrás decir que sí o que no. Los límites se fortalecen a través del uso inteligente del derecho de decir no y de la decisión responsable de decir sí.

Lecturas de interés:


jueves, 22 de enero de 2015

Relevancia de la Gratitud

Habiendo pasado ya la época de fiestas navideñas, y para comenzar quiero compartir con ustedes un tema que es de gran interés pero que por ser parte de nuestro día a día no le damos la relevancia que requiere y que bien puede convertirse en uno de nuestros propósitos de este nuevo año. La Gratitud, que parece ser un tema bastante fácil y conocido, es un tema más complejo de lo que pensamos. Va más allá de un sentimiento, es más bien una actitud ante la vida, que no debe cambiar aún cuando tengamos dificultades en nuestro camino.

Es muy fácil trivializar o restar importancia a la Gratitud, ya que es más complicado que un simple “Gracias”. Lejos de ser simple y superficial, los recientes estudios indican que es una emoción compleja con fuertes funciones sociales y psicológicas. 

Por ejemplo, en estas navidades recién pasadas, cuales regalos crees que se agradecieron más:
  1. El que nos da la abuela que más que valor económico, lo valoramos por el tiempo, dedicación y esfuerzo. 
  2. El que nos regala nuestro Tío que es un adicto al trabajo y que no tiene tiempo de nada y ha mandado a su asistente a comprar regalos “costosos” pero despersonalizados para salir del apuro. 
...para algunos la respuesta será obvia...

Sentir y expresar Gratitud son 2 experiencias distintas, ya que puedes sentir gratitud sin expresarlo, así como tambien puedes expresarlo sin sentirlo realmente. La ciencia estudia ambos aspectos, lo más relevante es que expresar Gratitud a los demás puede hacerlos felices pero sobretodo inspirarlos para ser agradecidos también.

Una actitud ante la vida
El practicar constantemente la Gratitud nos ayuda a desarrollar un estado mental así como una predisposición de ver lo bueno en la vida, nuestros cerebros perciben las cosas positivas con mayor facilidad, además de incrementar la capacidad de asombro, que hace tan felices a los niños al permitirles apreciar las cosas más sencillas de la vida que nosotros damos ya por sentadas, es decir, hay que recordar que nada está escrito, para darnos cuenta de todo lo que podemos disfrutar en lugar de reprocharnos sobre lo que nos hace falta.

A esto le llamo yo Actitud :)

Piensa lo siguiente: vivimos en una red interconectada de personas. Todos nosotros dependemos de los granjeros que cultivan lo que comemos, de los arquitectos que construyen nuestras casas, de los inventores de las nuevas tecnologías que son ahora parte esencial de nuestra vida. Es decir estamos constantemente beneficiándonos de las habilidades, creaciones y amabilidad de los demás y desafortunadamente ya casi no lo apreciamos.

Una elección
Muchas personas son por naturaleza muy agradecidas y otras en cambio tienen que trabajar en ello para incrementarla. Afortunadamente no tenemos que esperar a que esos sentimientos aparezcan espontáneamente para cultivar un estado mental. La gratitud es una forma de pensar que podemos elegir al ver lo bueno y positivo en el mundo que nos rodea.

Primero entendamos lo que es la Gratitud, y el poder de sanar, de dinamizar y de cambiar nuestras vidas. Robert Emmon nos ayuda a entender que la Gratitud tiene 2 elementos. El primero es la afirmación de bondad, de los beneficios, de los regalos, y que en general nuestra vida es buena. Eso no significa que sea perfecta, pero si vemos la foto completa podremos identificar todo lo bueno que hemos tenido o que nos ha sucedido a lo largo de nuestras vidas. El segundo elemento es identificar de donde proviene todo lo bueno que nos ocurre, cuando nosotros mismos no podemos hacer determinadas cosas, hay terceras personas que han hecho algo por nosotros y a quien debemos agradecer.

Vivir agradecidamente es ver en cada momento un regalo que te abre una oportunidad, todo lo que tenemos que hacer es detenernos para apreciarlo y disfrutarlo.

Para muchos expertos, si el secreto de la Felicidad tuviera que reducirse a un solo consejo, este sería “Ser Agradecido”. La conexión entre la Gratitud y la Felicidad, es que el ser agradecidos nos hace felices, pero el ser felices no nos hace ser agradecidos.

Para vivir la Gratitud es necesario vivir cada momento como una oportunidad, y como no tenemos la certeza de que se repetirá debemos aprovechar al máximo, porque puede ser que dicha oportunidad solo se presente una vez, o no. Y seguramente te preguntarás ¿cómo es una persona agradecida? Es aquella que es capaz de recibir los regalos que otras personas le dan, o la vida misma. Es aquella que acepta todo lo bueno y lo malo de la vida. Todo lo que le sucede lo ve como un regalo potencial. Ser agradecido no solo te hará sentir bien, sino que también te vuelve más generoso y compasivo con los que te rodean. 
La mayoría del tiempo nos gusta pensar que nosotros somos los únicos creadores y responsables de nuestra propia vida, damos las cosas por sentadas y asumimos que nadie más intervino en las cosas buenas que nos ocurren, después de todo, ¿nos lo hemos ganado a pulso no? y por eso lo merecemos ¿verdad ? Una escena de los Simpson ejemplifica a la perfección este tipo de mentalidad, y es cuando toda la familia está sentada en la mesa, y se le pide a Bart dar Gracias, a lo que responde “Querido Dios, nosotros pagamos por esta comida, así que gracias por nada”.

Por un lado Bart esta en lo correcto, la familia tuvo el suficiente dinero para comprar la cena. Pero en otro nivel, él está perdiendo la foto completa. La verdadera Gratitud implica tener la humildad o sencillez de reconocer que no seriamos lo que somos o que estamos donde estamos sin la ayuda de los demás. Cuantos miembros de nuestra familia, amigos, desconocidos, es decir todos aquellos que han estado antes que nosotros han hecho que nuestra vida sea más fácil, más cómoda y hasta posible.

¿Por qué la Gratitud es buena?
Hay 2 razones principales. La primera es que fortalece los vínculos sociales. La segunda razón es porque eleva nuestra autoestima en cuanto entendemos que otras personas nos han ayudado porque desean nuestro bien, lo que nos hace sentirnos queridos, y que existen personas que se preocupan por nosotros y por nuestro bienestar. Si alguien ha hecho algo para ayudarme, y le ha costado ya sea tiempo o dinero, como no voy a concluir que dicha persona me valora o me aprecia y por supuesto que da un subidón!

Lo anterior es la razón que explica por qué la Gratitud es un antídoto poderoso contra la Depresión. Al reconocer esos patrones de bondad de los demás hacia nosotros, debemos sentirnos agradecidos de que alguien, en algún lugar se ha preocupado por nosotros, y que a pesar de todas las malas noticias que existen en el mundo, también existe la Bondad, por lo que un mundo donde hay personas generosas vale la pena vivirlo no lo creen? 

Además de que nos genera los siguientes beneficios:

Psicológicos
Niveles de emociones positivas más altos
Más alerta, vivo y despierto
Más alegría y placer
Más optimismo y felicidad


Físicos
Sistemas inmunológico más fuerte
Menos malestar por dolores y molestias
Baja la presión arterial
Nos motiva a hacer más ejercicio y cuidar mejor de su salud
Nos ayuda a dormir más tiempo y sentirse más descansado al despertar 


Sociales
Más generoso y compasivo
Se perdona mas fácilmente
Más extrovertido
Te siente menos solo o aislado



¿Por qué la gratitud tiene estos efectos transformadores en la vida de las personas?
Creo que hay varias razones importantes, pero quiero destacar cuatro en particular.
  • Nos permite celebrar el presente. Magnifica emociones positivas.
  • Nos permite afrontar exitosamente emociones negativas como la envidia y el resentimiento. Esto tiene sentido ya que no se puede sentir envidia y ser agradecido al mismo tiempo al ser sentimientos incompatibles.
  • Las personas agradecidas son más resistentes al estrés al dar una perspectiva desde la que pueden interpretar los acontecimientos negativos de la vida y protegerse contra el estrés postraumático y ansiedad duradera.
  • Las personas agradecidas tienen un mayor sentido de autoestima.


¿Porque ser agradecido cuando las cosas van mal?
Justamente cuando enfrentamos problemas, la Gratitud no solo nos ayuda sino que es fundamental. 

De hecho, es precisamente en condiciones de crisis cuando tenemos más que ganar. En la cara de la desmoralización, la Gratitud tiene el poder para energizar. En la cara de quebrantamiento, la Gratitud tiene el poder de curar. Ante la desesperación, la Gratitud tiene el poder de traer esperanza. En otras palabras, la Gratitud puede ayudarnos a hacer frente a los tiempos difíciles.

No me malinterpreten no estoy sugiriendo que la Gratitud sea fácil sobretodo en tiempos de crisis. Es fácil sentirse agradecido por las cosas buenas. Nadie se siente agradecido haber perdido un trabajo o una casa o un buen estado de salud o que haya recibido un golpe devastador en cualquier aspecto de la vida, verdad?

Cuando los tiempos son buenos, la gente toma la prosperidad por sentado y comienzan a creer que son indestructibles. En tiempos de incertidumbre, en cuanto te das cuenta de que lo que tienes puede desaparecer, se valora mas todo al percibir nuestra vulnerabilidad, y se vuelve mucho más difícil dar las cosas por hechas.

Así las épocas de crisis nos ayudan a ser más agradecido, pero las investigaciones recientes nos confirman que la Gratitud también ayuda a hacer frente a los tiempos difíciles. El cultivar una actitud de Gratitud de forma consiente va formando una especie de sistema inmunológico psicológico que nos puede amortiguar cuando caemos. El contraste entre el sufrimiento y la redención sirve como base para practicar la Gratitud y funciona de la siguiente manera: Piensa en los peores momentos de su vida, en tus penas, tus pérdidas, tus tristezas, y luego recuerda que estas aquí, y que bien o mal has sido capaz de vencer la adversidad.

Este proceso de recordar lo difícil que era nuestra vida y lo lejos que hemos llegado establece un contraste explícito que es un terreno fértil para el agradecimiento. Nuestras mentes piensan en términos de comparaciones. Contrastando el presente con tiempos negativos en el pasado nos puede hacer sentir más feliz (o por lo menos no infelices) y mejorar nuestra sensación general de bienestar.

Negar que la vida tiene su cuota de decepciones, frustraciones, pérdidas, daños, retrasos, sería poco realista e insostenible. En cambio, darnos cuenta del poder que tenemos para transformar un obstáculo en una oportunidad, significa la reformulación de una pérdida en una ganancia potencial.

Antes de ver el siguiente video piensa, si tuvieras que pedir un deseo, ¿cuál seria? y ¿qué es lo que te hace feliz?

Ahora ve el video


 
Somos seres receptivos, dependientes de la ayuda de los demás, de sus “regalos” y de su bondad. El ciclo de la Gratitud continúa cuando somos capaces de dar a los demás algo de lo que hemos recibido en el pasado. La Gratitud nos capacita para recibir y nos motiva para devolver el bien que hemos recibido. En resumen, la Gratitud nos permite ser seres humanos plenos. 

Para finalizar te recomiendo veas el siguiente ejercicio, y si te gusta animate y hazlo :) !


domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Todos somos Gurús?

No puedo empezar a escribir estas líneas sin citar algunas frases que leí y me dejaron una sensación grata en el último post de Syl, Manifiesto de un Millenial:
 
“Soy un generador de ideas,
los estudios realizados apuntan a que
pertenezco a un segmento de la población que está sobre educado, creo en la colaboración porque tengo la certeza de que los mejores resultados siempre se logran a través del intercambio de conocimiento,
ideas, opiniones y experiencias (buenas y malas)"
 

¿Cuánto puede enseñarme entonces un solo “gurú” sobre comunicaciones, marketing o internet en estos días donde la educación y colaboración de ideas es mutua y consensuada? La respuesta tal vez sea “mucho”, pero el proceso tiene muchas aristas, idas y venidas y la conclusión quizá sea (me atrevo a decir) que no somos gurús. Y en ello radica la magia de esta nueva economía colaborativa en la que todos aportamos lo que mejor sabemos para mejorar un proceso, solucionar un problema, o generar ideas de desarrollo.




Pese a estar dentro de esta nueva era, en los últimos años he visto cómo ante una crisis online de cualquier marca, en cuestión de horas, un experto de la web 2.0 ya emitió un sólido y demoledor veredicto de lo “qué ha pasado”, “qué debió hacer la marca” y “las lecciones que nos quedan de la crisis para adelante”. Al parecer y después de una sesuda lectura, conclusiones lógicas, llenas de criterio y provecho de la coyuntura, solo se limitan a indicar que una empresa, ante una crisis, debe “emitir un comunicado de prensa, que enuncie que estamos investigando el tema”; como si este mensaje sea equivalente al descubrimiento de la pólvora.

Me he topado con “Los 10 errores más comunes de los Communitys Manager” y leo tips desde “No dar una buena atención al cliente” hasta “No incluir imágenes en las publicaciones del FB”. Muchas veces me pregunto si en una evaluación para un médico, le indican que "un error común es emitir un diagnóstico sin analizar al paciente". La analogía es la misma, aunque suene exagerado.


Se tiene que diferenciar muy bien que una crisis deviene de elementos operativos (errores en los procesos, gestión de la calidad, supervisión y control, etc.) y también de comunicación (no decir lo que se hace, prometer lo que no se puede cumplir, la letra pequeña donde te dice realmente lo que se desea comunicar, greenwashing, etc.). Una prueba contundente del aprovechamiento de la coyuntura de todos estos “tips" frente a una crisis online es que se suelen mezclar los temas operativos con los temas de comunicación. Es muy fácil manifestar a través de diversos canales online qué es lo que se “debió de hacer” (en pasado) y qué difícil es estar dentro del equipo de la empresa "enfrentando" el embate de la crisis (en presente).

El Marketing Digital es mucho más que “criterio y redes sociales” y oportunidades para figurar como un gurú. Nunca he leído a un solo autodenominado gurú que me proporcione métricas contundentes de un sitio web o e-commerce y haga un correcto análisis de las fuentes de tráfico. ¿Por qué nunca leo un artículo didáctico acerca de la penetración e importancia de los smarthphones en mi país? o ¿por qué llamar crisis a lo que un usuario en Twitter provocó/promovió quizá de forma no justificada pero que jamás podría representar una crisis real a la marca?

Converso con mis amigos sobre el bonito viral de Ikea, o sobre la problemática de un marketplace de taxis en Perú; y sabemos que, en una semana, más de dos columnistas nos darán el mismo mensaje con palabras diferentes o pomposas, disfrazadas de charla magistral de una maestría en Marketing Digital.

La información es tuya, la información es mía, somos prosumidores, somos los agentes con mayor influencia para las marcas, colaboramos con ellas y las ayudamos a mejorar/progresar/evolucionar con nuestras experiencias que contamos en los entornos on y offline. Aportamos lo que mejor sabemos porque le ponemos pasión a lo que hacemos y queremos que las marcas que valoramos nos sigan el paso. Mientras no existan análisis detallados, concienzudos y que nos lleven hacia una nueva era en el marketing digital, creo que todo lo que nos está diciendo ese "gurú", es simplemente la recolección de ideas de su entorno, un chispazo de criterio y otro tanto de oportunismo. Los verdaderos expertos en la gestión de crisis (digital, de comunicación o de operaciones) se encuentran “enfrentando la crisis” y aportando todo su conocimiento a favor de la empresa y de las marcas en las que trabajan. No se encuentran esperando a que pase la crisis para decir lo mal que se hizo y cómo se pudo hacer mejor; así no se crece como sociedad.

Desde aquí, voto por una real fuente de información compartida, por verdaderos aportes y por no permitir que el conocimiento común, sea artífice para construir falsos profetas y falsos gurús. No somos gurús, somos mejores que eso: “somos personas que compartimos información para mejorar la sociedad en la que nos encontramos”.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Manifiesto de un Millennial


Pertenezco a un mundo en donde lo único constante es el cambio, donde la tecnología ha dado pie a una revolución digital que nos hace tener información inmediata 24/7, un mundo en donde la economía colaborativa cobra más y más importancia, vivo en la era en la cual a través de nuestra voz hemos reinventado marcas, mercados, países; incluso gobiernos.

Soy parte de una generación a la cual nombran Millennial ( o generación Y, nativos digitales, Gen M, etc.) caracterizada por protagonizar cada uno de los movimientos realizados en contextos sociales, políticos, económicos, etc., con la firme convicción de provocar un real transformación en todos los sentidos.

Soy un generador de ideas, los estudios realizados apuntan a que pertenezco a un segmento de la población que está sobre educado, creo en la colaboración porque tengo la certeza de que los mejores resultados siempre se logran a través del intercambio de conocimiento, ideas, opiniones y experiencias (buenas y malas).

Estoy consciente que el aburrimiento me llega de una forma muy rápida, mi meta no es permanecer años y años en una misma empresa en donde hay una estructura organizacional rígida, más bien lo que quiero son nuevos retos y desafíos, razón por la cual siempre estoy buscando un trabajo nuevo y diferente; sinceramente de lo que estoy convencido es que más temprano que tarde tendré mi propio negocio … porqué? Por que quiero crear soluciones reales que mejoren la vida de los demás, no me preocupa el fracaso, peor sería no intentarlo.

Pienso que ser un emprendedor sería uno de mis mayores logros, me visualizo desarrollando nuevos modelos de negocio; claro, sin estar atado a jerarquías de mando, enclaustrado en un cubículo incómodo, con horarios estrictos… creo en el trabajo colaborativo, que me lleva a innovar, a intercambiar conocimiento de forma permanente, a tener la libertad de cumplir mis objetivos en el tiempo que sea necesario, pero sobre todo estar rodeado de personas como yo, descubriendo nuevas ideas inspiradoras pues son esas ideas las que detonan y renuevan el enfoque centrado en una mayor productividad y creatividad.

Se entender el mercado, se que los consumidores quieren algo diferente, vivir experiencias específicas; me doy cuenta que el lujo es un concepto alcanzable para todos: ya no es opulencia, es tener lo que la gente quiere, cuando sea y en donde sea
: Airbnb, Eatwith, Uber, Snapchat, Tinder, Kichink, Clip, Tuenti, Groupalia, Trovit, etc., son claros ejemplos, sin contar todas aquellas startups que se están incubando y que seguro serán una solución a diversos aspectos de la vida de las personas.

Se que cambiaré de trabajo alrededor de 12 veces antes de llegar a los 38, y que cuando un trabajo ya no implique ningún reto interesante lo dejaré y me llevaré el conocimiento adquirido a otro lugar … aún no me queda claro porqué las grandes empresas no fidelizan a sus empleados más jóvenes como nosotros y peor aún: porqué seguimos llamando a nuestros superiores jefes y no mentores?

Finalmente, tengo muy claro que la evolución es la clave para vivir, pero esa evolución implica tener una motivación por cumplir una misión y no una motivación por tener dinero.

Me queda claro que lo importante es sacar provecho del presente y ser feliz con lo que hago, estar abierto al cambio, conectarme con el mundo, perseverar, tener confianza en mi mismo, ser un hacker: encontrar una nueva manera de hacer las cosas sin dejar de lado esa emoción que me impulsa a hacer que las cosas sucedan, como decía Hegel: "nada grande se ha hecho sin una gran pasión".